Javier
de Carlos Hausheer
| Fotografías realizadas en papel de fibra
al clorobromuro con virajes diversos y manipulación tanto
del positivo como del negativo.
Todo el tiraje esta realizado con acabado para garantizar su perdurabilidad
según las normas museísticas.
Precio: 2800€ la unidad
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" Viaje en el barco magnetizador, línea
no comercial "
En el transcurso de la carrera
de un fotógrafo llega un momento en que su camino se
bifurca en alguna de estas dos direcciones; el dominio de la
luz o la manipulación del negativo.
El camino que he recorrido para llegar a mi trabajo, y realizarlo
de una manera sincera y con una impronta de verdadera fe en
su creación, comenzó hace unos 20 años,
cuando tuve mi primer contacto con el medio fotográfico.
Mi recuerdo de esos primeros momentos es el intento de abarcarlo
todo, atrapar todo con la cámara. Luego con el transcurso
de los años, mi camino se fue delimitando hasta llegar
al trabajo que me ocupa actualmente y con el que creo será
la única línea que seguiré mientras realice
fotografías.
Mis referencias para mis imagines no las encuentro en la fotografía
moderna, sino en imágenes olvidadas, en la pintura clásica
y en mis propias fantasías.
Mi trabajo es el intento de crear sino algo bello, si algo lo
mas cercano a las imágenes que me inquietan y me fascinan
misteriosamente en mi cabeza. Unas imágenes que tienen
su origen en lo extraño, en mis propias apariciones,
y en imágenes antiguas que pueblan mi cabeza que por
alguna extraña razón han perdurado en mi mente
igual que las huellas en la arena mojada.
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Buscando a Lovecraft
Buscando A Lovecraft es mi imagen históricamente mas
importante. Ella fue la que me condujo a la manipulación
del negativo. Hasta entonces yo había trabajado en fotografía
directa, pero los resultados nunca habían sido de mi
satisfacción incapaz de captar realmente lo que quería:
modelos, paisajes, gente en movimiento por las calles, cosas
así que realmente nunca me llenaron en algo que buscaba
pero era aun demasiado abstracto.
Pero como fotografiar un visitante nocturno, un aparecido familiar,
un planeta motivo de superstición, un extraño
instante que sucedió en tiempos antiguos, y mis invisibles
modelos es algo que se fue abriendo paso dentro de mi con una
fuerza poderosa. Es algo que no conseguí hasta escapar
de la fotografía directa. Fotografiar lo invisible es
un trabajo difícil para mi, donde tengo que reclutar
minuciosamente cada uno de los modelos y objetos de naturaleza
extraña para componer un "Tableau vivant"que
posara para mi cámara por unos instantes como si de una
extraña ceremonia se tratase. Es en esos instantes cuando
mi corazón palpita realmente en el acto fotográfico
con la incertidumbre de si sabré escenificar esos breves
momentos donde todo se conjura para realizar la magia.
Como construir lo invisible
Una antigua imagen olvidada, un recuerdo que vive en mi memoria,
serán el principio de la realización de un boceto
que dibujare y que esperara el momento para convertirse en el
guión que me llevara a la escenificación de la
idea. Cada nueva imagen viene acompañada de incertidumbre,
por ver si seré capaz de traducirla al papel de la manera
mas fidedigna a la imagen que habita en mi mente.
Mi manera de fotografiar diría que se asemeja mas a la
concepción de un trabajo pictórico, tanto por
el gasto de tiempo como por la estética que quiero imprimir
a mis imágenes en las cuales intento escapar de la concepción
actual que se entiende por fotografía, e intentar acercarme
a referentes como la pintura clásica y las estética
de las primeras imágenes del nacimiento de la fotografía.
Mis imágenes no pretenden ser reporteros actuales de
la realidad cotidiana, sino escenas que pudieran nacer en la
vigilia del sueño, imágenes sucedidas en una época
remota, personajes que existieron y llenaron por unos días
el encuadre de mi cámara. Imágenes erosionadas
por el tiempo que nos transportan a un pasado ancestral.
La materialización
Una vez fotografiada mi escena dedico una gran cantidad de tiempo
a materializar en el papel ese momento, haciendo pasar por mi
imagen el paso de los años, dotándola de vivencias
y cicatrices y intentando desposeerla del escepticismo de una
imagen actual. Entonces mi esfuerzo es dar a mi nuevo fotograma
el aspecto de un antiguo monumento en el que han crecido musgos
y grietas aquí y alla testigo de los avatares de un largo
tiempo que ha pasado por ella.
La escenificación
La mayoría de las fotografías que nos rodean tienen
referencias reales o nos hablan de personas y objetos que pueblan
nuestro día a día.
La idea de crear un universo propio, de un barco que transporta
extraños tripulantes por un Océano desconocido,
es demasiado irresistible para no sucumbir en ella.
Solo en la escenificación, creando ese teatrillo viviente
a la medida de mi imaginaria, consigo recrear esa aparición
efímera, que a veces solo se manifiesta por unos segundos
delante de mis ojos y que la guardo en un boceto aguardando
su momento.
Solo así puedo entender mi fotografía actualmente,
aislándola de la realidad cotidiana premeditadamente,
creando un universo propio.
Rescatar al modelo y a toda su parafernalia es una labor en
la que empleo una gran cantidad de tiempo para al fin relacionarlos
de la manera adecuada a mi idea original. Y también algo
mas, para mi hay un tercer momento en la fase de la fotografía.
Los dos primeros serian el proceso de la toma y el de la materialización
en el laboratorio. Mi tercer momento, el mas intangible y valioso
seria justo el instante antes de realizar la fotografía.
Momento en que modelos y objetos participan en una liturgia
efímera, que hacen de ese instante el momento mas valioso
de todo el largo proceso. Es el momento irrepetible de toda
esa extraña ceremonia. Momento que nunca contemplara
el espectador dándole un carácter exclusivo, en
el que personajes y objetos posan mudos ante la cámara,
ocupando cada uno su lugar, participando de un rito preestablecido,
como si de una ceremonia iniciativa se tratase. Luego tendremos
esa imagen en papel, pasara a ser un recuerdo en una galería,
pero la manera mas pura de captar ese momento es en esos breves
instantes, que por efímeros y irrepetibles adquieren
gran valor para mi. Es en esos momentos cuando me siento mas
identificado con mis personajes. Sin ellos yo no estaría
allí, y sin mi ellos no compondrían ese cuadro.
La necesidad de ser parte de mis imágenes alcanza ahí
su máximo esplendor, fusionándome con mis personajes
fabricados, monstruos, animales, planetas, transformaciones
y apariciones que intento retener en mi cámara. La incertidumbre
de si sabré captar la idea primera en toda su fidelidad
me obsesiona entonces. Luego el recuerdo que nos queda de la
fotografía, testigo de esa extraña y muda representación,
nos dejara una dimensión diferente, dimensión
que tendremos ya para siempre.
Realización de Padre Circo 1740
Como completando un circulo el ultimo titulo de esta exposición
de mi trabajo lleva el nombre de mi ultima imagen aun en realización,
es mi actual proyecto que como ese barco habitado por mis extraños
tripulantes ya ve el final de su viaje, cada imagen nueva complementa
a las anteriores poseyendo unos rasgos familiares comunes las
unas con las otras; y este Padre Circo acompañara a mis
antiguas imágenes siendo un pasajero mas en este extraño
barco. Es difícil hablar de algo que aun no ha visto
la luz, pero en mi cabeza tengo ya cada una de sus texturas,
cada uno de sus resquebrajamientos, y aunque no debo recrearme
aun en lo no realizado, deseo que pronto pase a formar parte
de esta familia de singulares pasajeros.
Después de este fotograma otro esta esperando ya su realización,
y detrás otro y otro en una cadena interminable de bocetos,
hasta donde podré realizar esta serie es algo que no
quiero saber, me recreo en su realización y cada nueva
imagen me cuenta un nuevo secreto que enriquece este particular
diario visual.
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