La pintura de Xavier Calvo Requena reflexiona
acerca de la comunicación entre las personas y el ruido
que se establece de un modo inevitable entre ellas. Ruidos formados
muchas veces por el silencio, la inmovilidad o el miedo, presentados
como manchas que cubren otras manchas en un proceso de representación
que oculta el referente mediante la distorsión que produce
la distancia.
La distancia que se establece entre el tiempo y lo representado
a través de la memoria, otro elemento que dificulta la
comunicación, pero que establece conductos subterráneos
entre lo que vemos y lo que somos y puede ayudarnos a entender
precisamente esa misma dificultad.
Siempre parte de la imagen fotográfica, como representación
previa de un referente, una distancia más, que le permite
reflexionar mediante una elaborada técnica mixta, acerca
de las capas que se acumulan, y se entremezclan, en la superficie
de la obra al igual que en la memoria las eras de nuestra experiencia.
A lo largo de los últimos cinco años el artista
viene estudiando la expresión y gestualidad de aquellos
que se hacen llamar nuestros representantes políticos.
Lo que en un principio fuera una aproximación general
bajo el título “Estudios para un proyecto de candidato”,
donde todos los personajes sonreían y trataban de agradar
a quienes los observaban (sin que la intención fuera
que lo consiguieran) derivó en otras imágenes
más ambiguas en las que aquellos que vemos bien podríamos
ser nosotros mismos pues, la duda, el dolor, el miedo y las
preocupaciones reflejadas, humanizaron lo que en un principio
fue concebido como máscara.
Es a través de la gamma acromática y la técnica
mixta, en la que se yuxtaponen las manchas que distorsionan
los referentes, como simboliza las contradicciones que se esconden
bajo la piel de todos. De este modo Xavier pone en evidencia
la distancia existente entre aquellos que nos representan y
los espectadores representados por ellos.
Actualmente compagina la pintura con la escritura y la realización
de videos y cortometrajes.